Historia

1.-. Historia de una prohibición.

Los antecedentes del Carnaval son muy remotos. En la antigua Roma se celebraban unas fiestas parecidas, las Saturnalias. Con el Cristianismo, y desde el comienzo de la Edad Media, estas tradiciones anteriores se reforman y adquieren un nuevo sentido: vivir plenamente y en total libertad antes de los ayunos, abstinencias y prohibiciones de todo tipo que imponía la Cuaresma. Era, pues, una reacción humana cuyo simbolismo no era otro que gozar del tiempo y de la vida con frenesí. Los jolgorios duraban desde el domingo hasta la madrugada del Miércoles de Ceniza, aunque en algunos casos se prolongaban hasta el domingo siguiente. Domingo de Piñata.

Eran fiestas en las que participaba todo el pueblo y sobre todo las personas de un nivel económico y social más bajo.

Los protagonistas vestidos con disfraces exóticos, el rostro tapado con una careta, en parejas o en grupos (comparsas) con instrumentos musicales elementales y primitivos deambulaban por las calles. Las bromas más o menos pesadas y de todo tipo, las canciones satíricas, chispeantes, eróticas, los juegos, el beber y el comer sin treno eran los ingredientes fundamentales. En las fiestas se criticaban y ridiculizaban los vicios y defectos tanto de las autoridades, personalidades o instituciones, como de los mismos espectadores que presenciaban el paso de las máscaras. No es extraño, pues, que los Carnavales fueran rechazados por una parte de la población, más aún si tenemos en cuenta que, amparados en el anonimato, algunos desaprensivos molestaban a otros vecinos e incluso llegaban a cometer excesos y acciones fuera de la Ley, como parecen atestiguarlo diversos bandos de la alcaldía.

.Las primeras noticias del Carnaval en Coria del Río datan de 1855, cuando hacía pocos años habían sido autorizados de nuevo por la Regente María Cristina. Ya esta primera noticia es restrictiva: por quejas del Sindico se prohíbe la careta de día y de noche. ¿Qué había ocurrido en el Carnaval anterior? No lo sabemos, pero lo cierto es que las medidas se endurecieron en los años siguientes; en 1865 se prohíbe el traje y la careta después de la puesta del sol se permiten durante el día «a condición de que los disfrazados observen aquel decoro y circunspección que corresponde. La causa podríamos encontrarla en los motivos que impulsan a prohibir entrar en establecimientos públicos y casas particulares con careta «si antes no se han identificado para poder así responder de los excesos o destrozos que cometan.

Ya en este siglo, parece ser que la situación de desorden fue cediendo, aumentó el respeto mutuo, aunque sin perder nunca el aspecto satírico. Los bandos de estos años hasta 1927 insisten en el orden, respeto a las instituciones y uso de careta por la noche. El carnaval, con su alegría desbordante, terminó por Decreto durante la Guerra Civil. Otras poblaciones lo conservaron enmascarándolo bajo la denominación de «Fiestas Típicas», aunque con un carácter algo distinto…(Juan Rodríguez Franco en “Coria del Río, Aproximación a su realidad Geohistórica”).
2.-.La Restauración

Con la vuelta de la democracia se recuperan, entre otras tradiciones perdidas durante la dictadura del General Franco, los carnavales en todas las ciudades y pueblos de nuestra Geografía que con anterioridad lo habían disfrutado. En Coria vuelven a celebrarse las fiestas de Carnaval en febrero del año 1988 de la mano del entonces Concejal de Cultura Juan Francisco Canterla que durante varios años, hasta que termina su mandato, impulsa y anima estas fiestas que comienzan su nuevo recorrido, siguiendo el estilo de los famosos Carnavales de Cádiz, con un concurso de comparsas y chirigotas y el desfile de máscaras que culmina en el baile de carnaval. Estos actos adquieren en pocos años una gran pujanza y vistosidad.

 

De esta época son los Chocholinos, chirigota que actúa por primera vez en 1988 y lo hará en varios años sucesivos con disitintos nombres como en 1989 que lo hace con el nombre de «la loca academia de Pato Fabra» con letras plenas de ingenio como la que decía:

 

Esperando ver los Fuegos
en la Caseta sentaos
tos buscábamos la barca
como siempre en aquel lao.
De pronto sonó un cohete
miré con curiosidad
y se vieron las chispitas
del campo el Coria payá.
Cuando preguntó el Canterla
le dije…no ha estao mal,
lo han visto de puta madre
toa la gente del Puntal.

 

También este año surten «Los Zirgaores de Rivera» y otras más.

 

En el año 1990 se incorpora otra gran chirigota, «Los moros» que en una competencia sana con los Chocholinos hacen las delicias de todos los corianos. Es ésta la que en el año 1991 y con el nombre de «Del Coro al Caño» glosa así el nombramiento del nuevo Consejero de Cultura y Medio ambiente Juan M. Suárez Japón.

 

Corre el año 1992 ya estamos en febrero y de nuevo en Carnaval. Este año surge una nueva chirigota «Los Fitovenusitos Amarillitos»

que junto a «Colón los Pinzones y un montón de mari…ners»(Los moros), «Los cabreros dando con el palo en suelo» y «La desvergüenza torera…Qué corrida más hortera» (Chocholinos) son las chirigotas que este año participan en el Concurso. También este año surge la primera chirigota infantil: «Los guevos de Colón»

Fuente: Hablamos de Coria


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